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La Editorial Sobremesa (Fundación Alimerka) que dirige Antonio Blanco Prieto, publicó en 2011 Arte entre fogones, un libro realmente curioso que, por su peculiar formato y contenido, constituye toda una apuesta editorial. «Un libro coral» en el que participan siete conocidos autores: Pepe Monteserín, Ricardo Menéndez Salmón, Marta Reyero, Eugenia Rico, Antonio Gamoneda, Jana Smidakova y el que hace de guía y presentador, José Manuel Vilabella.


A cada autor le corresponde en este Arte entre fogones escribir sobre dos obras pictóricas que ha escogido para la ocasión —que no es otra que la de establecer alguna referencia gastronómica— y citar un restaurante de su preferencia. El fotógrafo Kike Llamas fue el encargado de mostrarnos en espléndidas imágenes los restaurantes elegidos.


José Manuel Vilabella comienza así la presentación de este libro:

Arte entre fogones es un libro misterioso, raro, singular. O sea, es un libro como todos los libros. No es un objeto de arte, aunque tenga vocación de producto exquisito, ni un ensayo culinario, aunque se cuenten en él experiencias gastronómicas de distintos viajeros. Aquí, oiga, nada es lo que parece. Arte entre fogones es un libro mestizo y camaleónico que por la mañana es terrenal y por la noche se torna sublime. Parece, a ojo de buen cubero, un libro culto, bien escrito, autobiográfico, donde se juntan novelistas que hacen deporte y una deportista que lee con voracidad (imagino) en sus concentraciones olímpicas y en sus ratos de ocio, la narrativa que hacen sus compañeros accidentales; aparece también, entre sonetos y derrochando airoso madrigales, un viejo poeta que lleva con comodidad, como una boina, su corona de laurel y una periodista que, durante quinquenios, les contó puntualmente a todos ellos y en televisión la Historia y las historias de España. Se juntan, tal vez, sin conocerse, pero aquí estarán para siempre hermanados por el arte y las cosas de comer.
[…]


Arte entre fogones
• Antonio Gamoneda, Ricardo Menéndez Salmón, Pepe Monteserín, Marta Reyero, Eugenia Rico, Jana Smidakova, José Manuel Vilabella
• 14 x 20 cm
• 80 páginas
• Editorial Sobremesa (Fundación Alimerka)
• 2011
• Cuatricromía más una tinta dorada.
Compuesto con tipografías Caslon: la dibujada por Robert Slimbach, Caslon Book BE, y la versión de Justin Howes para ITC Founder’s.


«En la calle del olvido, donde nada permanece, la ficción es la permanencia». (Ricardo Labra)

Por fin, el libro en línea que hace año y medio teníamos previsto publicar: Vientana.

Vientana reúne instantáneas fotográficas de 355 días del año 2010, a razón de una por día —con alguna excepción—, hechas con una cámara digital Canon (Ixus 970 IS) de bolsillo, en modo automático y sin retocar, desde la ventana de nuestro estudio anterior que daba a la calle Alejandro Casona, de Oviedo.

Ricardo Labra escribió el texto que acompaña a cada imagen, con el que dio vida literaria a esa calle y atrapó «la ficción en el marco de su realidad».

«El hombre que se mira en el espejo de esta calle, el reflejo de los demás».

Señoras y señores, pasen a Issuu, vean y léanlo todo:

En pleno estío, traemos a este blog otro libro de José María Fernández Díaz-Formentí: Asturias en las estaciones (Cajastur, 2001), un recorrido apasionante por toda la geografía asturiana a través de cientos de fotografías de gran belleza e interés documental.

Organizado en cuatro capítulos principales que llevan por título los nombres de las cuatro estaciones, el libro se inicia con un útil «Calendario de la naturaleza de Asturias» para «ayudar al lector a recordar lo que está ocurriendo en la Naturaleza simultáneamente cada mes», al que le siguen dos estudios previos, uno que trata «Sobre el origen de las estaciones y los cambios que traen consigo» y otro de «Cómo se adaptan los seres vivos a las estaciones».

Es este un libro imprescindible para gozar y comprender los cambios de la naturaleza en Asturias, «un lugar del planeta en el que las estaciones son claramente perceptibles y definidas […], «una de las regiones españolas de más bella estacionalidad, gracias a sus bosques y flora caducifolia», como nos cuenta Formentí en su presentación.

Asturias en las estaciones muestra, en todo su esplendor, la riqueza de acontecimientos naturales de Asturias en sus ambientes, desde la costa hasta la alta montaña y en cada uno de sus ciclos anuales.

Escrito con el rigor y detalle que Formentí siempre nos ofrece en sus libros, nos encontramos con una obra del autor muy importante, por lo que ha merecido la pena que, transcurridos diez años desde su edición impresa, hayamos preparado ahora una edición electrónica para hacer posible una excursión en línea por sus 400 páginas y disfrutarlo desde cualquier parte del mundo. Hagan clic en la imagen siguiente y lo comprobarán.

Ver libro en Issuu

Otras entradas sobre José María Fernández Díaz- Formentí en este blog:

Árboles y arbustos 

La Ría del Eo

 


Si repasamos los años que llevamos dedicados al diseño editorial podemos decir sin temor a equivocarnos que la guía Árboles y arbustos naturales de Asturias, de José María Fernández Díaz-Formentí (editada por CajAstur en 2004), es uno de los libros más útiles en los que hemos participado.

De Formentí ya mostramos en otra entrada de este blog otro título suyo, La Ría del Eo. Naturaleza entre dos aguas, donde dimos cuenta de lo complejos y laboriosos que resultan sus proyectos editoriales para ser gestionados por un equipo editorial de sólo tres personas: el que formamos el autor y nosotros. Pero también del acicate profesional que supone la tarea de encauzar el abundante caudal visual que hay en sus libros —es un excelente fotógrafo— para que no se desborde la concienzuda y rigurosa información de la lectura que fluye acompañando a las imágenes.


Somos conscientes de que en estos proyectos ha de prevalecer la funcionalidad sobre el efectismo visual, pues son libros que van dirigidos a un amplio público lector con el fin de aportar conocimiento sobre la geología, flora o fauna de los diferentes ecosistemas que son objeto de estudio.

Es en este tipo de proyectos donde nos sentimos ajenos al empeño que tienen muchos de nuestros colegas de diseñar para sí mismos, confiando en que sea el gremio de diseñadores quien apruebe su trabajo y para los que tal pareciera que los mejores libros son aquellos que sólo sirven para ser contemplados artísticamente.

Una disquisición comparativa al respecto: hace unas décadas, cuando la clase media se extendió y afianzó, era muy común que en las casas se comprasen libros como objetos para decorar el salón. A poco que uno se asome a Internet (sobre todo ahora, con las pujantes redes sociales) y curiosee un poco por donde los diseñadores se aplican con fruición en mostrar sus trabajos, comprobará que éstos siguen con esa costumbre pequeño burguesa de entender el libro como objeto, en este caso de diseño.


En fin, volviendo a esta imprescindible guía de naturaleza —de la que se hicieron varias reimpresiones—, reseñar brevemente que se inicia con un capítulo que explica los ambientes en los que aparecen los árboles y la evolución del paisaje forestal asturiano, aportando unas tablas muy útiles para identificar con detalle las especies por sus hojas. Y que el grueso de la guía lo constituyen las fichas que recogen minuciosamente las especies de árboles y arbustos nativas de Asturias, facilitando la identificación y la clasificación y el conocimiento de todas ellas por parte del lector interesado.

Y no hacen falta más palabras para explicar lo que en Issuu se puede ver y leer, página a página. No se lo pierdan.


[↑↓ Ver esta guía en Issuu]

En Pandiella y Ocio nos llena de satisfacción el haber podido editar, bajo la marca Luna de Abajo, el libro La vida por la letra de Eugenio Torrecilla que aquí mostramos.

Con un estilo muy lúcido y estético, Eugenio nos enseña en este libro, narrando la experiencia de los años claves de su larga vida lectora, cómo lograr que la palabra escrita, las letras que «yacen muertas» en los «amazacotados párrafos» cobren vida y nos descubran la «otra cara del mundo».

Vayan como avance de La vida por la letra estos dos párrafos que seguro no dejará indiferentes a nuestras colegas, diseñadores gráficos y editores que trabajan con la tipografía:

«Es necesario encontrar placer cuando se derrama la mirada sobre un conjunto de signos impresos por apretados que se muestren —a veces verdaderos ladrillos tipográficos (debajo hay playas)—, y mantener ese regusto de una página a otra. Leer: seguir interesado por cada frase, tanto la principal como las que a ella están subordinadas para matizarla y ampliar su sentido, paladeando la especial construcción, el sabor y la gracia de la trama formada, y a través de los párrafos que se abarcan con delectación, ver desarrollarse el argumento que nos involucra en sus incidencias y llega a marcar, o así parece mientras no se corte la lectura, nuestro propio destino.

Avezado a leer, quien posee tal hábito deja de percibir lo que está haciendo: transmigra. Y ya situado en otro plano, no avanza de palabra en palabra como un escolar, sino que las traspasa como el rayo de luz al cristal, para captar la imagen delineada por ellas. Entonces, a sus ojos, van abriéndose claros en el abigarrado amasijo de letras y la hoja de papel se transparenta.»

El acceso a la lectura de buenos libros de literatura no es fácil, exige un «lento aprendizaje». Hay quienes se inician en ella con la docencia a sus espaldas y el objetivo de la especialidad universitaria apuntando entre los renglones de los libros. Así se forman como «hombres de letras». Eugenio Torrecilla, médico jubilado, no pertenece a ese gremio, se ha formado en la lectura literaria sin intermediarios, a solas con su inquietud y sensibilidad nada comunes. Y lo ha aprovechado y aprendido tan bien que, como escribió Ricardo Labra, «Eugenio Torrecilla se ha convertido en estos tiempos de vedetismos literarios y de falsas erudiciones, en una auténtica lección, en un referente de como obrar y percibir la literatura». Y para los que hemos tenido la fortuna de tratarlo en la Tertulia Literaria de Langreo, un maestro que la dirigió de manera natural, sin que ni él ni los contertulios lo hubieran decidido o convenido.

↑ Sobrecubierta y cubierta anterior.

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La vida por la letra
• Eugenio Torrecilla
• 14,5 x 22,5 cm
• Encuadernación: tapa con sobrecubierta
• Tripa: una tinta sobre papel offset ahuesado de 100 g
• Sobrecubierta: tres tintas sobre papel Connoiseur Cotton de 160 g
• ISBN: 978-84-9704-479-0
Precio: 19 €

Interesados: hpandiella@gmail.com
Tel: 984 201 771

Una de las ventajas del blog respecto a la web profesional es la facilidad de ir «editando entradas» al calor de las circunstancias personales y cotidianas vividas, más que las estrictamente profesionales que originan los encargos. Esto viene a cuento porque el otro día durante una tertulia casi familiar en una cervecería, animada por unas cañas espumosas bien echadas, uno de los contertulios, escritor, empezó a hablar con egopasión de los desvelos que sufría durante el proceso creativo y de cómo se preocupaba por ello hasta la obsesión. La conversación, claro está, terminó en monólogo. Entonces, me acordé del número cero de los Cuadernos de la Cátedra Emilio Alarcos Llorach.

En este primer número se recoge la conferencia que con el sugerente título ¿Decadencia de la literatura? impartió Gregorio Salvador, filólogo y vicedirector de la Real Academia Española, el día 26 de marzo de 2002 en el Paraninfo de la Universidad de Oviedo, iniciando el ciclo de conferencias de la Cátedra Emilio Alarcos Llorach.

(La Cátedra Emilio Alarcos Llorach, dirigida por Josefina Martínez y fundada en el año 2001 por el Ayuntamiento de Oviedo en colaboración con la Universidad, lleva a cabo múltiples actividades encaminadas a recordar la figura del insigne filólogo, crítico literario y poeta, Emilo Alarcos Llorach y a potenciar e impulsar los estudios por él iniciados).

Dice Gregorio Salvador que el título ¿Decadencia de la literatura? lo plantea como «una interrogación retórica» que no hace a nadie, se la hace a sí mismo para evitar pontificar y «poner cualquier aseveración en tela de juicio», pero la verdad es que al leer su lúcida e irónica exposición, no exenta de humor, los interrogantes casi se difuminan hasta desaparecer.


No cabe duda, «el siglo veinte ha sido literalmente excepcional» pero Gregorio Salvador cree que no habrá un relevo a su altura aunque se publique «muchísimo, más que nunca», porque sólo «uno de cada cien autores, una de cada cien obras publicadas sobrevive en su tiempo a la memoria de los hombres», haciendo referencia al resultado estadístico de la investigación de los sociólogos de la literatura de la Escuela de Burdeos de hace tres décadas sobre la historia literaria francesa de los siglos XVII, XVIII y XIX, según nos informa. Y ese uno por ciento que merece la pena, resulta «inabarcable» para el lector ante la ingente producción literaria actual.

Esta es la parte más angulosa de su argumentación pues los datos estadísticos siempre hay que leerlos con prevención. Puede ser que los que buscan «su lugar en la futura letra pequeña de los manuales, en la mediocre tesis doctoral comarcana, en el catálogo de libros raros y curiosos», dificulten hallar la obra excepcional, pero es posible, sin embargo, encontrar la singularidad y la buena literatura, que no es poco, en el interletrado de esas grandes cifras absolutas.


Aquí es donde la crítica sería de gran ayuda, pero según Gregorio Salvador la fiable escasea y en la amplia oferta de suplementos y revistas su función orientadora brilla por su ausencia, por lo que «acaso» la propia crítica manifieste con claridad los signos de la decadencia literaria: «Prevalece la opinión elogiosa, con más o menos reservas, sobre lo mediano y lo francamente malo de algunos, un prudente silencio sobre lo igualmente malo de otros y, lo que es más grave, un silencio estudiado y mortal sobre bastantes obras excelentes».

Por otra parte, también contribuye a esta decadencia, además del estado actual de la enseñanza —el profesorado está en gran parte desmotivado y sin interés por lo que enseña—, el poder abrumador de los medios audiovisuales, una circunstancia que exige a la literatura «una perfección mayor» pues se da la paradoja de que nunca se compraron y leyeron tantos libros como ahora. En el caso de la novela significa no descuidar la narración ante el poder visual del cine y la televisión porque aunque «lo que la gente quiere, desde tiempo inmemorial, es que le cuenten historias, que le relaten otras vidas con sus venturas y desventuras, que le narren sucesos reales o ficticios, y que todo se suceda en el tiempo, azarosamente, como su propio existir», las imágenes «no han acabado de sustituir la magia narradora de la palabra».

Un texto muy recomendable que cumple con las expectativas creadas por Josefina Martínez en su presentación, cuando cita a Emilio Alarcos: «A Salvador no le falta habilidad dialéctica para la polémica ni capacidad para manejar la paradoja y una ironía circunspecta y fundamentada que puede levantar en los antagonistas mal informados y creyentes, algún desasosiego y malestar».


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Donde Gregorio Salvador muestra con eficacia esa «habilidad dialéctica» e «ironía circunspecta y fundamentada» que le atribuía Emilio Alarcos es en el texto «Función del dialectólogo» que aportó al libro Homenaje a Emilio Alarcos Llorach (2001), editado por Gredos y la Universidad de Oviedo. En él denuncia el proceso de degradación que supusieron las «manipulaciones dialectales para formar monstruos lingüísticos» en los últimos 25 años de desarrollo de las autonomías y que no duda en estimar como una «verdadera crisis de la dialectología».

Otro texto necesario y clarificador en estos tiempos donde el empeño de los normalizadores de las lengua vernáculas por imponerlas en los terruños —cuyos límites son los que previamente se dibujaron en los mapas— está alcanzando niveles aberrantes. La lengua utilizada como instrumento ideológico y no como medio de comunicación.

Pero esto sería motivo de otra entrada.

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Cuadenos de la Cátedra Emilio Alarcos Llorach, n.º 0, 2005
Salvador Caja: ¿Decadencia de la literatura?
Presenta: Jesús Neira

Edita: Cátedra Emilio Alarcos Llorach
Dirige: Josefina Martínez Álvarez
Coordina: M.ª Teresa Cristina García Álvarez

Tel.: 985 104 632
josefina@uniovi.es

Edificio Milán. C/ Teniente Alfonso Martínez. 33011 Oviedo

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